Si trabajas en una pyme, es probable que te hayas hecho esta pregunta más de una vez:
¿Cuál es la diferencia entre un KPI y un OKR?
No para aprender teoría, sino para entender:
Este artículo busca aclarar esa diferencia de forma práctica.
En muchas pymes se repite el mismo patrón:
Pero cuando termina la reunión, ocurre algo clave:
no hay una decisión clara sobre qué cambiar la semana siguiente.
El problema no es la falta de métricas.
Es confundir medición con ejecución.
Todo se llama “objetivo”, pero casi nada ordena acción ni marca rumbo.
Por eso aparece la confusión entre KPI y OKR.
No como un tema teórico, sino como un síntoma operativo.
Cuando KPI y OKR se mezclan, suelen aparecer estos errores:
El resultado suele ser el mismo:
Sin una estructura clara, el esfuerzo no se convierte en progreso visible.
Un KPI (Key Performance Indicator) es una métrica que:
Ejemplos habituales en pymes:
Un KPI no implica cambio por sí mismo.
Solo muestra la realidad.
Un OKR (Objectives and Key Results) es una estructura de ejecución que:
El OKR no compite con el KPI.
Lo utiliza para orientar la ejecución.
Un KPI puede convertirse en un Key Result cuando se le agregan cuatro decisiones explícitas:
La métrica es la misma.
Lo que cambia es su rol dentro del sistema.
Ahí aparece la diferencia entre mirar números y ejecutar con claridad.
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KPI |
Key Result |
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Describe el presente o el pasado |
Define un resultado esperado |
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Se observa |
Se revisa y se ajusta |
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No exige acción |
Obliga a decidir |
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Vive en reportes |
Vive en el ritmo semanal |
Mirar KPIs informa.
Revisar Key Results genera avance semanal visible.
El rol de los líderes no es mirar todos los indicadores.
Es responder una pregunta concreta cada trimestre:
¿Qué número, si cambia, hace avanzar realmente el negocio?
Ese número se convierte en Key Result.
El resto queda en modo observación.
Esa decisión define el rumbo del trimestre.
Sin ella, el sistema se diluye.
Cuando un KPI se transforma en Key Result, ocurre esto en la práctica:
Ahí aparece el verdadero control:
rumbo claro + avance semanal visible.
Paso 1 — Identificar KPIs pasivos
Paso 2 — Elegir el KPI a mover
Paso 3 — Convertir KPI en Key Result
Ejemplo:
Paso 4 — Anclar el KR a un Objetivo
Sin objetivo, el número no alinea al equipo.
Paso 5 — Instalar revisión semanal
El check-in semanal no es status.
Es un espacio de decisión.
Ahí ocurre la ejecución real.
Si una métrica no tiene meta, período y revisión semanal, no es un OKR.
Es solo un KPI observado.
Después de entender la diferencia entre KPI y OKR, suele aparecer una conclusión clara:
Las pymes no fallan por no medir.
Fallan cuando no deciden qué métrica mover y no sostienen esa decisión semana a semana.
Cuando una métrica se convierte en decisión y seguimiento, deja de informar
y empieza a gobernar la ejecución.
Un KPI es una métrica que mide cómo está el negocio.
Un OKR es una estructura que define qué quieres cambiar del negocio en un período.
El KPI informa.
El OKR usa métricas para provocar avance.
No exactamente.
Un KPI puede convertirse en un Key Result si se le agrega:
La métrica es la misma.
Lo que cambia es su rol: pasa de observarse a gobernar la ejecución.
No compiten, se complementan.
El problema no es elegir uno u otro, sino no decidir cuál KPI convertir en prioridad.
Porque miden sin decidir.
Tienen reportes, dashboards y reuniones,
pero no definen qué número van a mover ni lo revisan semana a semana.
Medir no genera avance.
Decidir y sostener la decisión, sí.
Pocos.
En la mayoría de las pymes:
Más OKRs no generan más avance.
Generan dispersión.